martes, enero 06, 2004
EL PERIÓDICO ELECTRÓNICO
De todos los medios de comunicación, uno de los que mejor se ha integrado en las nuevas tecnologías, concretamente en la red, ha sido la prensa escrita. Al contrario de lo que pueda parecer, no es extraño que un medio tan venerable y antiguo como el periódico ofrezca sus contenidos en línea y en su mayoría incorpore servicios hipermedia, ya que hoy la confección de un periódico es completamente digital desde el principio hasta el fin.
Aunque el fenómeno del formato electrónico sea relativamente reciente, la mayoría periódicos en todo el mundo tienen clara su presencia y han los introducido en la red. Los primeros periódicos electrónicos que se introdujeron en Internet fueron estadounidenses, concretamente el pionero fue el Mercury Center, y muy pronto se sumaron el Wall Street Journal, Washington Post y The New York Times.
Hoy en día el diario electrónico se está consolidando como complemento a la tradicional edición en papel y ambos conviven interactivamente. Esta disyuntiva entre periódico electrónico y periódico tradicional nos plantea un cambio radical en el diario al que estamos acostumbrados, y una serie de ventajas y desventajas entre uno y otro.
El cambio más notorio que apreciamos es el del soporte físico: uno se nos ofrece en papel y el otro en una pantalla o monitor, cada uno con ventajas y desventajas. En un principio la pantalla nos dificulta la lectura y la movilidad con respecto al papel; además de la capacidad de concentración que siempre ante un monitor disminuye, sobre todo si el texto tiene una gran extensión. En este aspecto el papel nos propicia mayores ventajas en la comodidad de la lectura. Si nos atenemos a los contenidos -aspecto fundamental de cualquier publicación-, el soporte electrónico permite mayor cantidad de información y una gran documentación a disposición en todo momento del lector, ya que puede consultar toda la hemeroteca del periódico y así completar la información que le interesa. Aquí el lector interactúa con el medio y viceversa.
Otra diferencia importante la podemos encontrar en el formato, que facilita la lectura y la búsqueda de los contenidos a través de una diferente estructura y tipografía, la introducción de colores y las posibilidades que brinda la tecnología hipermedia: texto, gráficos, fotos, audio y vídeo.
Desde luego, la accesibilidad desde cualquier sitio a un nuevo formato es una de las ventajas más destacadas de toda publicación electrónica, ya que facilita navegar por una gran cantidad de información gracias a su sencillo sistema de búsquedas, que aportan índices y menús jerárquicos, despuntando los enlaces hipertextuales.
Otra de las grandes ventajas que presenta el periódico electrónico es la facilidad de tener la información en tiempo real, dependiendo sólo de la disponibilidad del medio y su tiempo de publicación, ventaja a la que habría que añadir el mantenerse informado en todo momento al igual que en una agencia de noticias, según se van sucediendo los hechos, donde los periodistas van actualizando la información.
De todos los medios de comunicación, uno de los que mejor se ha integrado en las nuevas tecnologías, concretamente en la red, ha sido la prensa escrita. Al contrario de lo que pueda parecer, no es extraño que un medio tan venerable y antiguo como el periódico ofrezca sus contenidos en línea y en su mayoría incorpore servicios hipermedia, ya que hoy la confección de un periódico es completamente digital desde el principio hasta el fin.
Aunque el fenómeno del formato electrónico sea relativamente reciente, la mayoría periódicos en todo el mundo tienen clara su presencia y han los introducido en la red. Los primeros periódicos electrónicos que se introdujeron en Internet fueron estadounidenses, concretamente el pionero fue el Mercury Center, y muy pronto se sumaron el Wall Street Journal, Washington Post y The New York Times.
Hoy en día el diario electrónico se está consolidando como complemento a la tradicional edición en papel y ambos conviven interactivamente. Esta disyuntiva entre periódico electrónico y periódico tradicional nos plantea un cambio radical en el diario al que estamos acostumbrados, y una serie de ventajas y desventajas entre uno y otro.
El cambio más notorio que apreciamos es el del soporte físico: uno se nos ofrece en papel y el otro en una pantalla o monitor, cada uno con ventajas y desventajas. En un principio la pantalla nos dificulta la lectura y la movilidad con respecto al papel; además de la capacidad de concentración que siempre ante un monitor disminuye, sobre todo si el texto tiene una gran extensión. En este aspecto el papel nos propicia mayores ventajas en la comodidad de la lectura. Si nos atenemos a los contenidos -aspecto fundamental de cualquier publicación-, el soporte electrónico permite mayor cantidad de información y una gran documentación a disposición en todo momento del lector, ya que puede consultar toda la hemeroteca del periódico y así completar la información que le interesa. Aquí el lector interactúa con el medio y viceversa.
Otra diferencia importante la podemos encontrar en el formato, que facilita la lectura y la búsqueda de los contenidos a través de una diferente estructura y tipografía, la introducción de colores y las posibilidades que brinda la tecnología hipermedia: texto, gráficos, fotos, audio y vídeo.
Desde luego, la accesibilidad desde cualquier sitio a un nuevo formato es una de las ventajas más destacadas de toda publicación electrónica, ya que facilita navegar por una gran cantidad de información gracias a su sencillo sistema de búsquedas, que aportan índices y menús jerárquicos, despuntando los enlaces hipertextuales.
Otra de las grandes ventajas que presenta el periódico electrónico es la facilidad de tener la información en tiempo real, dependiendo sólo de la disponibilidad del medio y su tiempo de publicación, ventaja a la que habría que añadir el mantenerse informado en todo momento al igual que en una agencia de noticias, según se van sucediendo los hechos, donde los periodistas van actualizando la información.
Prensa gratuita
En un contexto mediático caracterizado por una tendencia general a la baja en referencia a la lectura, se encuentran hoy en las sociedades los periódicos gratuitos. Este nuevo modelo de negocio que tiene propias peculiaridades en distribución e incluso su forma de hacer periodismo, se está llevando a cabo principalmente por editoras especializadas, pero también por empresas periodísticas tradicionales que se enfrentan a estos nuevos competidores, con la fórmula clásica de adelantarse al enemigo.
Los antecedentes más remotos de la prensa gratuita se encuentran en los diarios baratos que consumía la clase obrera norteamericana del siglo XIX, la penny-press, y en las publicaciones especializadas que han proliferado a lo largo del siglo XX, sobre todo de carácter cultural o alternativo. Sin embargo el verdadero auge solo se ha dado hasta los últimos años, con la aparición de periódicos generalistas de rápido consumo, pensados para su distribución en los transportes públicos.
Publicidad: la verdadera batalla.
La incursión de la prensa gratuita en el mercado periodístico español no ha dejado indiferentes a las empresas de la prensa tradicional, que se han planteado toda una serie de estrategias, que van desde la confrontación directa hasta la copia del modelo.
Como ejemplo de ello se pueden mostrar las batallas que ha dado la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) que ha intentado regular la distribución de la prensa gratuita, logrando prohibir el reparto de los gratuitos cerca a quioscos, limitando la presencia a repartidores en accesos al transporte público y fijando un horario de distribucion especifico.
Los gratuitos por su parte consiguieron ser incluidos en el EGM, pese a la fuerte negativa inicial de AEDE, que considera que los periódicos gratuitos y los de pago no son iguales, como no lo son los públicos a los que están dirigidos, y que por tanto no deberían mezclarse en el sistema de medición de audiencias.
Más allá de la lucha por la audiencia, la verdadera batalla entre la prensa tradicional y la gratuita se libra en el terreno publicitario. Aunque los diarios convencionales tienen una menor dependencia de la publicidad que los gratuitos, cuya única vía de ingresos es ésta, su mayor estructura de costos les hace especialmente sensibles a cualquier retroceso en sus sistemas de financiación.
Las cifras reales sobre la inversión publicitaria en la prensa de pago y en la gratuita, y sobre todo la posible reducción que pueda haber sufrido la primera por causa de la segunda, se desconocen o no son totalmente fiables, pero sin duda es en este terreno donde la competencia se advierte con toda su crudeza, ya que los gratuitos pueden argumentar que crean nuevos lectores, pero no nuevos anunciantes, y menos en el contexto actual.
Modelo de negocio
Independientemente que se dirijan a los mismos lectores o a otros, y que pugnen diariamente por la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos años lo ha hecho a partir de un modelo diferente al de pago.
La primer caracteristica que diferencia es la ausencia de confrontación política, basado de un periodismo que pone el acento en el interés humano de los acontecimientos, más allá de inclinaciones sociales y que busca sobre todo la difusión de informaciones cercanas al lector. Algunas de estas, normalmente, no tienen mayor espacio en la prensa de pago. En este sentido, resulta muy esclarecedora la apuesta de todos los gratuitos por las ediciones locales, hecho que no está ligado únicamente a su sistema de distribución en el transporte público masivo, sino que responde en gran medida a un modelo de periodismo de proximidad y que se refleja también en otros aspectos, como el tratamiento personalizado de la información, con la identificación abundante de los protagonistas de las noticias y difusión de fotografías de personajes locales.
La ausencia de contenidos políticos, por el contrario, encuentra justificación en el modelo de negocio. Mientras una determinada filiación puede ser un atributo que decanta al lector por un diario concreto, esta misma filiación puede actuar como un elemento refractario del periódico que se entrega gratuitamente.
Junto a estos rasgos de contenidos, la prensa gratuita de información general, no especializada, presenta también otras peculiaridades de estilo que la diferencian de la convencional. Es un modelo informativo basado en ser conciso, de 30 páginas aproximadamente, y pensado para ser leído rápidamente. Al casi obligar a los periodistas a ser estrictamente escuetos, se replantea en el lector sus hábitos de lectura.
Con todo, el principal rasgo de estos nuevos periódicos es precisamente el que los define, el de ser gratuitos. Un rasgo que les ha llevado a sobrellevar el prejuicio de que aquello que se da, que no tiene un costo para el consumidor, necesariamente no es de calidad ni creíble. Este prejuicio no se observa en otros medios no de pago, como la televisión, la radio o inclusive internet, pero los siglos de tradición del periódico de pago no se pueden obviar fácilmente. Frente a ello, los gratuitos han conformado toda una estrategia que está dando sus frutos y que le ha permitido alcanzar el respeto de los lectores y también de gran parte de la profesión periodística. La imparcialidad informativa, la objetividad y la independencia son las tres grandes banderas que ondean estos nuevos periódicos, para intentar librarse del estigma de lo gratuito.
Asi, los gratuitos buscan sobre todo la credibilidad mediante un control férreo de la publicidad, su única vía de ingresos. En este sentido, se diferencia claramente los contenidos informativos de los publicitarios y tiene mucho cuidado para no saturar de publicidad. Una sobresaturación de anuncios podría provocar el rechazo del lector, al considerar que el periódico se trata de un instrumento publicitario, cuya oferta informativa no constituye más que un reclamo de dudosa calidad.
Perspectivas de futuro
Para algunos, los diarios gratuitos representan el futuro de la prensa o de los medios impresos. Para otros, los periódicos convencionales están llamados a perdurar todavía por mucho tiempo, aunque su ámbito se vaya reduciendo al de un pequeño sector de lectores, dispuestos a pagar por recibir contenidos más elaborados y profundos.
Creo que la prensa gratuita, aunque comparta muchas caracteristicas con la prensa tradicional y la electrónica, está llamada a ser un medio más con entidad propia, teniendo en cuenta que la prensa tradicional debe evolucionar. Los nuevos proyectos son gratuitos basándose en el hecho de que los jóvenes obtienen actualmente la información sin cargo en Internet. La nueva generación de lectores ve las noticias como un producto que ha de ser gratuito.
En un contexto mediático caracterizado por una tendencia general a la baja en referencia a la lectura, se encuentran hoy en las sociedades los periódicos gratuitos. Este nuevo modelo de negocio que tiene propias peculiaridades en distribución e incluso su forma de hacer periodismo, se está llevando a cabo principalmente por editoras especializadas, pero también por empresas periodísticas tradicionales que se enfrentan a estos nuevos competidores, con la fórmula clásica de adelantarse al enemigo.
Los antecedentes más remotos de la prensa gratuita se encuentran en los diarios baratos que consumía la clase obrera norteamericana del siglo XIX, la penny-press, y en las publicaciones especializadas que han proliferado a lo largo del siglo XX, sobre todo de carácter cultural o alternativo. Sin embargo el verdadero auge solo se ha dado hasta los últimos años, con la aparición de periódicos generalistas de rápido consumo, pensados para su distribución en los transportes públicos.
Publicidad: la verdadera batalla.
La incursión de la prensa gratuita en el mercado periodístico español no ha dejado indiferentes a las empresas de la prensa tradicional, que se han planteado toda una serie de estrategias, que van desde la confrontación directa hasta la copia del modelo.
Como ejemplo de ello se pueden mostrar las batallas que ha dado la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) que ha intentado regular la distribución de la prensa gratuita, logrando prohibir el reparto de los gratuitos cerca a quioscos, limitando la presencia a repartidores en accesos al transporte público y fijando un horario de distribucion especifico.
Los gratuitos por su parte consiguieron ser incluidos en el EGM, pese a la fuerte negativa inicial de AEDE, que considera que los periódicos gratuitos y los de pago no son iguales, como no lo son los públicos a los que están dirigidos, y que por tanto no deberían mezclarse en el sistema de medición de audiencias.
Más allá de la lucha por la audiencia, la verdadera batalla entre la prensa tradicional y la gratuita se libra en el terreno publicitario. Aunque los diarios convencionales tienen una menor dependencia de la publicidad que los gratuitos, cuya única vía de ingresos es ésta, su mayor estructura de costos les hace especialmente sensibles a cualquier retroceso en sus sistemas de financiación.
Las cifras reales sobre la inversión publicitaria en la prensa de pago y en la gratuita, y sobre todo la posible reducción que pueda haber sufrido la primera por causa de la segunda, se desconocen o no son totalmente fiables, pero sin duda es en este terreno donde la competencia se advierte con toda su crudeza, ya que los gratuitos pueden argumentar que crean nuevos lectores, pero no nuevos anunciantes, y menos en el contexto actual.
Modelo de negocio
Independientemente que se dirijan a los mismos lectores o a otros, y que pugnen diariamente por la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos años lo ha hecho a partir de un modelo diferente al de pago.
La primer caracteristica que diferencia es la ausencia de confrontación política, basado de un periodismo que pone el acento en el interés humano de los acontecimientos, más allá de inclinaciones sociales y que busca sobre todo la difusión de informaciones cercanas al lector. Algunas de estas, normalmente, no tienen mayor espacio en la prensa de pago. En este sentido, resulta muy esclarecedora la apuesta de todos los gratuitos por las ediciones locales, hecho que no está ligado únicamente a su sistema de distribución en el transporte público masivo, sino que responde en gran medida a un modelo de periodismo de proximidad y que se refleja también en otros aspectos, como el tratamiento personalizado de la información, con la identificación abundante de los protagonistas de las noticias y difusión de fotografías de personajes locales.
La ausencia de contenidos políticos, por el contrario, encuentra justificación en el modelo de negocio. Mientras una determinada filiación puede ser un atributo que decanta al lector por un diario concreto, esta misma filiación puede actuar como un elemento refractario del periódico que se entrega gratuitamente.
Junto a estos rasgos de contenidos, la prensa gratuita de información general, no especializada, presenta también otras peculiaridades de estilo que la diferencian de la convencional. Es un modelo informativo basado en ser conciso, de 30 páginas aproximadamente, y pensado para ser leído rápidamente. Al casi obligar a los periodistas a ser estrictamente escuetos, se replantea en el lector sus hábitos de lectura.
Con todo, el principal rasgo de estos nuevos periódicos es precisamente el que los define, el de ser gratuitos. Un rasgo que les ha llevado a sobrellevar el prejuicio de que aquello que se da, que no tiene un costo para el consumidor, necesariamente no es de calidad ni creíble. Este prejuicio no se observa en otros medios no de pago, como la televisión, la radio o inclusive internet, pero los siglos de tradición del periódico de pago no se pueden obviar fácilmente. Frente a ello, los gratuitos han conformado toda una estrategia que está dando sus frutos y que le ha permitido alcanzar el respeto de los lectores y también de gran parte de la profesión periodística. La imparcialidad informativa, la objetividad y la independencia son las tres grandes banderas que ondean estos nuevos periódicos, para intentar librarse del estigma de lo gratuito.
Asi, los gratuitos buscan sobre todo la credibilidad mediante un control férreo de la publicidad, su única vía de ingresos. En este sentido, se diferencia claramente los contenidos informativos de los publicitarios y tiene mucho cuidado para no saturar de publicidad. Una sobresaturación de anuncios podría provocar el rechazo del lector, al considerar que el periódico se trata de un instrumento publicitario, cuya oferta informativa no constituye más que un reclamo de dudosa calidad.
Perspectivas de futuro
Para algunos, los diarios gratuitos representan el futuro de la prensa o de los medios impresos. Para otros, los periódicos convencionales están llamados a perdurar todavía por mucho tiempo, aunque su ámbito se vaya reduciendo al de un pequeño sector de lectores, dispuestos a pagar por recibir contenidos más elaborados y profundos.
Creo que la prensa gratuita, aunque comparta muchas caracteristicas con la prensa tradicional y la electrónica, está llamada a ser un medio más con entidad propia, teniendo en cuenta que la prensa tradicional debe evolucionar. Los nuevos proyectos son gratuitos basándose en el hecho de que los jóvenes obtienen actualmente la información sin cargo en Internet. La nueva generación de lectores ve las noticias como un producto que ha de ser gratuito.
Prensa gratuita
En un contexto mediático caracterizado por una tendencia general a la baja en referencia a la lectura, se encuentran hoy en las sociedades los periódicos gratuitos. Este nuevo modelo de negocio que tiene propias peculiaridades en distribución e incluso su forma de hacer periodismo, se está llevando a cabo principalmente por editoras especializadas, pero también por empresas periodísticas tradicionales que se enfrentan a estos nuevos competidores, con la fórmula clásica de adelantarse al enemigo.
Los antecedentes más remotos de la prensa gratuita se encuentran en los diarios baratos que consumía la clase obrera norteamericana del siglo XIX, la penny-press, y en las publicaciones especializadas que han proliferado a lo largo del siglo XX, sobre todo de carácter cultural o alternativo. Sin embargo el verdadero auge solo se ha dado hasta los últimos años, con la aparición de periódicos generalistas de rápido consumo, pensados para su distribución en los transportes públicos.
Publicidad: la verdadera batalla.
La incursión de la prensa gratuita en el mercado periodístico español no ha dejado indiferentes a las empresas de la prensa tradicional, que se han planteado toda una serie de estrategias, que van desde la confrontación directa hasta la copia del modelo.
Como ejemplo de ello se pueden mostrar las batallas que ha dado la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) que ha intentado regular la distribución de la prensa gratuita, logrando prohibir el reparto de los gratuitos cerca a quioscos, limitando la presencia a repartidores en accesos al transporte público y fijando un horario de distribucion especifico.
Los gratuitos por su parte consiguieron ser incluidos en el EGM, pese a la fuerte negativa inicial de AEDE, que considera que los periódicos gratuitos y los de pago no son iguales, como no lo son los públicos a los que están dirigidos, y que por tanto no deberían mezclarse en el sistema de medición de audiencias.
Más allá de la lucha por la audiencia, la verdadera batalla entre la prensa tradicional y la gratuita se libra en el terreno publicitario. Aunque los diarios convencionales tienen una menor dependencia de la publicidad que los gratuitos, cuya única vía de ingresos es ésta, su mayor estructura de costos les hace especialmente sensibles a cualquier retroceso en sus sistemas de financiación.
Las cifras reales sobre la inversión publicitaria en la prensa de pago y en la gratuita, y sobre todo la posible reducción que pueda haber sufrido la primera por causa de la segunda, se desconocen o no son totalmente fiables, pero sin duda es en este terreno donde la competencia se advierte con toda su crudeza, ya que los gratuitos pueden argumentar que crean nuevos lectores, pero no nuevos anunciantes, y menos en el contexto actual.
Modelo de negocio
Independientemente que se dirijan a los mismos lectores o a otros, y que pugnen diariamente por la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos años lo ha hecho a partir de un modelo diferente al de pago.
La primer caracteristica que diferencia es la ausencia de confrontación política, basado de un periodismo que pone el acento en el interés humano de los acontecimientos, más allá de inclinaciones sociales y que busca sobre todo la difusión de informaciones cercanas al lector. Algunas de estas, normalmente, no tienen mayor espacio en la prensa de pago. En este sentido, resulta muy esclarecedora la apuesta de todos los gratuitos por las ediciones locales, hecho que no está ligado únicamente a su sistema de distribución en el transporte público masivo, sino que responde en gran medida a un modelo de periodismo de proximidad y que se refleja también en otros aspectos, como el tratamiento personalizado de la información, con la identificación abundante de los protagonistas de las noticias y difusión de fotografías de personajes locales.
La ausencia de contenidos políticos, por el contrario, encuentra justificación en el modelo de negocio. Mientras una determinada filiación puede ser un atributo que decanta al lector por un diario concreto, esta misma filiación puede actuar como un elemento refractario del periódico que se entrega gratuitamente.
Junto a estos rasgos de contenidos, la prensa gratuita de información general, no especializada, presenta también otras peculiaridades de estilo que la diferencian de la convencional. Es un modelo informativo basado en ser conciso, de 30 páginas aproximadamente, y pensado para ser leído rápidamente. Al casi obligar a los periodistas a ser estrictamente escuetos, se replantea en el lector sus hábitos de lectura.
Con todo, el principal rasgo de estos nuevos periódicos es precisamente el que los define, el de ser gratuitos. Un rasgo que les ha llevado a sobrellevar el prejuicio de que aquello que se da, que no tiene un costo para el consumidor, necesariamente no es de calidad ni creíble. Este prejuicio no se observa en otros medios no de pago, como la televisión, la radio o inclusive internet, pero los siglos de tradición del periódico de pago no se pueden obviar fácilmente. Frente a ello, los gratuitos han conformado toda una estrategia que está dando sus frutos y que le ha permitido alcanzar el respeto de los lectores y también de gran parte de la profesión periodística. La imparcialidad informativa, la objetividad y la independencia son las tres grandes banderas que ondean estos nuevos periódicos, para intentar librarse del estigma de lo gratuito.
Asi, los gratuitos buscan sobre todo la credibilidad mediante un control férreo de la publicidad, su única vía de ingresos. En este sentido, se diferencia claramente los contenidos informativos de los publicitarios y tiene mucho cuidado para no saturar de publicidad. Una sobresaturación de anuncios podría provocar el rechazo del lector, al considerar que el periódico se trata de un instrumento publicitario, cuya oferta informativa no constituye más que un reclamo de dudosa calidad.
Perspectivas de futuro
Para algunos, los diarios gratuitos representan el futuro de la prensa o de los medios impresos. Para otros, los periódicos convencionales están llamados a perdurar todavía por mucho tiempo, aunque su ámbito se vaya reduciendo al de un pequeño sector de lectores, dispuestos a pagar por recibir contenidos más elaborados y profundos.
Creo que la prensa gratuita, aunque comparta muchas caracteristicas con la prensa tradicional y la electrónica, está llamada a ser un medio más con entidad propia, teniendo en cuenta que la prensa tradicional debe evolucionar. Los nuevos proyectos son gratuitos basándose en el hecho de que los jóvenes obtienen actualmente la información sin cargo en Internet. La nueva generación de lectores ve las noticias como un producto que ha de ser gratuito.
En un contexto mediático caracterizado por una tendencia general a la baja en referencia a la lectura, se encuentran hoy en las sociedades los periódicos gratuitos. Este nuevo modelo de negocio que tiene propias peculiaridades en distribución e incluso su forma de hacer periodismo, se está llevando a cabo principalmente por editoras especializadas, pero también por empresas periodísticas tradicionales que se enfrentan a estos nuevos competidores, con la fórmula clásica de adelantarse al enemigo.
Los antecedentes más remotos de la prensa gratuita se encuentran en los diarios baratos que consumía la clase obrera norteamericana del siglo XIX, la penny-press, y en las publicaciones especializadas que han proliferado a lo largo del siglo XX, sobre todo de carácter cultural o alternativo. Sin embargo el verdadero auge solo se ha dado hasta los últimos años, con la aparición de periódicos generalistas de rápido consumo, pensados para su distribución en los transportes públicos.
Publicidad: la verdadera batalla.
La incursión de la prensa gratuita en el mercado periodístico español no ha dejado indiferentes a las empresas de la prensa tradicional, que se han planteado toda una serie de estrategias, que van desde la confrontación directa hasta la copia del modelo.
Como ejemplo de ello se pueden mostrar las batallas que ha dado la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) que ha intentado regular la distribución de la prensa gratuita, logrando prohibir el reparto de los gratuitos cerca a quioscos, limitando la presencia a repartidores en accesos al transporte público y fijando un horario de distribucion especifico.
Los gratuitos por su parte consiguieron ser incluidos en el EGM, pese a la fuerte negativa inicial de AEDE, que considera que los periódicos gratuitos y los de pago no son iguales, como no lo son los públicos a los que están dirigidos, y que por tanto no deberían mezclarse en el sistema de medición de audiencias.
Más allá de la lucha por la audiencia, la verdadera batalla entre la prensa tradicional y la gratuita se libra en el terreno publicitario. Aunque los diarios convencionales tienen una menor dependencia de la publicidad que los gratuitos, cuya única vía de ingresos es ésta, su mayor estructura de costos les hace especialmente sensibles a cualquier retroceso en sus sistemas de financiación.
Las cifras reales sobre la inversión publicitaria en la prensa de pago y en la gratuita, y sobre todo la posible reducción que pueda haber sufrido la primera por causa de la segunda, se desconocen o no son totalmente fiables, pero sin duda es en este terreno donde la competencia se advierte con toda su crudeza, ya que los gratuitos pueden argumentar que crean nuevos lectores, pero no nuevos anunciantes, y menos en el contexto actual.
Modelo de negocio
Independientemente que se dirijan a los mismos lectores o a otros, y que pugnen diariamente por la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos años lo ha hecho a partir de un modelo diferente al de pago.
La primer caracteristica que diferencia es la ausencia de confrontación política, basado de un periodismo que pone el acento en el interés humano de los acontecimientos, más allá de inclinaciones sociales y que busca sobre todo la difusión de informaciones cercanas al lector. Algunas de estas, normalmente, no tienen mayor espacio en la prensa de pago. En este sentido, resulta muy esclarecedora la apuesta de todos los gratuitos por las ediciones locales, hecho que no está ligado únicamente a su sistema de distribución en el transporte público masivo, sino que responde en gran medida a un modelo de periodismo de proximidad y que se refleja también en otros aspectos, como el tratamiento personalizado de la información, con la identificación abundante de los protagonistas de las noticias y difusión de fotografías de personajes locales.
La ausencia de contenidos políticos, por el contrario, encuentra justificación en el modelo de negocio. Mientras una determinada filiación puede ser un atributo que decanta al lector por un diario concreto, esta misma filiación puede actuar como un elemento refractario del periódico que se entrega gratuitamente.
Junto a estos rasgos de contenidos, la prensa gratuita de información general, no especializada, presenta también otras peculiaridades de estilo que la diferencian de la convencional. Es un modelo informativo basado en ser conciso, de 30 páginas aproximadamente, y pensado para ser leído rápidamente. Al casi obligar a los periodistas a ser estrictamente escuetos, se replantea en el lector sus hábitos de lectura.
Con todo, el principal rasgo de estos nuevos periódicos es precisamente el que los define, el de ser gratuitos. Un rasgo que les ha llevado a sobrellevar el prejuicio de que aquello que se da, que no tiene un costo para el consumidor, necesariamente no es de calidad ni creíble. Este prejuicio no se observa en otros medios no de pago, como la televisión, la radio o inclusive internet, pero los siglos de tradición del periódico de pago no se pueden obviar fácilmente. Frente a ello, los gratuitos han conformado toda una estrategia que está dando sus frutos y que le ha permitido alcanzar el respeto de los lectores y también de gran parte de la profesión periodística. La imparcialidad informativa, la objetividad y la independencia son las tres grandes banderas que ondean estos nuevos periódicos, para intentar librarse del estigma de lo gratuito.
Asi, los gratuitos buscan sobre todo la credibilidad mediante un control férreo de la publicidad, su única vía de ingresos. En este sentido, se diferencia claramente los contenidos informativos de los publicitarios y tiene mucho cuidado para no saturar de publicidad. Una sobresaturación de anuncios podría provocar el rechazo del lector, al considerar que el periódico se trata de un instrumento publicitario, cuya oferta informativa no constituye más que un reclamo de dudosa calidad.
Perspectivas de futuro
Para algunos, los diarios gratuitos representan el futuro de la prensa o de los medios impresos. Para otros, los periódicos convencionales están llamados a perdurar todavía por mucho tiempo, aunque su ámbito se vaya reduciendo al de un pequeño sector de lectores, dispuestos a pagar por recibir contenidos más elaborados y profundos.
Creo que la prensa gratuita, aunque comparta muchas caracteristicas con la prensa tradicional y la electrónica, está llamada a ser un medio más con entidad propia, teniendo en cuenta que la prensa tradicional debe evolucionar. Los nuevos proyectos son gratuitos basándose en el hecho de que los jóvenes obtienen actualmente la información sin cargo en Internet. La nueva generación de lectores ve las noticias como un producto que ha de ser gratuito.